El fútbol siempre había sido un deporte muy popular en la Unión Soviética, sobre todo en Ucrania y Rusia en los años 30. El equipo ucraniano más fuerte era el Dynamo de Kiev, fundado por miembros del ejército. En la Rusia Soviética (y por tanto Ucrania), el fútbol era subvencionado por el Estado. El Dynamo de Kiev fue perdiendo fuelle a medida que pasaron los años treinta, quedando en posiciones vergonzosas para un equipo que había sido hasta no hace mucho un gran campeón.
En 1941 la Wehrmacht (fuerzas armadas de Alemania) invadió Kiev, y por ello varios jugadores del Dynamo fueron reclutados y partieron al frente. Los supervivientes fueron convertidos en prisioneros de guerra y muchos fueron enviados a campos de concentración, ya que se les privó de vivienda y trabajo. Uno de los supervivientes fue Mykola Trusevych, antiguo portero del Dynamo.
Sólo y sin refugio, vagaba por la ciudad con el miedo de ser descubierto. Sin embargo, la suerte estuvo de su lado. Un día, mientras huía de los guardas alemanes, se me
tió en una panadería pidiendo un escondite. El panadero, de origen alemán al que los nazis no perseguían por sus raíces germánicas, le dejó quedarse. Iosif Kordik, que así se llamaba el panadero, era fanático del Dynamo, y reconoció al instante al gran Trusevych. Kordik engañó a los nazis y le dio empleo. Pero a cambio el ex-jugador debería encontrar a más jugadores, que también fueron contratados en la panadería. Así Kordik se frotaba las manos, ya que además de hacer migas (nunca mejor dicho) con los jugadores del Dynamo, les salvaba la vida. Además de antiguos jugadores ucranianos, tres jugadores del Lokomotiv de Kiev fueron reclutados por la panadería de Kordik. Entonces al panadero se le ocurrió fundar un equipo de fútbol, y lo llamó FC Start (ya que el nombre de Dynamo, una alegoría a la URSS, estaba prohibido), formado por 14 jugadores del Dynamo y del Lokomotiv.
En parte era la única solución de los jugadores, ya que habían perdido a su familia a manos de los nazis y no tenían nada que perder. El 7 de Junio de 1942 comenzó una nueva edición de la liga local y el FC Start goleó por 7-2 al Rukh, el equipo favorito de Georgie Shvetsov, un colaboracionista que organizaba la liga. Más tarde golearon a un equipo de la Guarnición Húngara por 6-2, a la Guarnición Rumana por 11-0, y al equipo de los trabajadores del ferrocarril por 9-1. Los Alemanes quisieron probar el nivel del FC Start, y un equipo del ejército alemán sucumbió por 6-0 ante los ucranianos. Los dos siguientes partidos acabaron también con victoria: ante un equipo del ejército húngaro, al que ganaron por 5-1, y más tarde por 3-2 al pedir los húngaros una revancha.
Los alemanes prepararon otro equipo, el Flakfelt, formado por miembros de la Luftwaffe. Perdieron por 5-1. Furiosos, los nazis descubrieron las artimañas y descubrieron a los jugadores escondidos en la panadería. Desde Berlín llegó una orden que dictaba matar a todos los integrantes del FC Start. Sin embargo, no se cumplió la orden a rajatabla, ya que los soviéticos morirían con una racha de victorias envidiable. Hitler apoyó la moción de darles una última oportunidad de jugar, ya que la superioridad de la raza aria era una obsesión para el Führer. Se acordó que los ucranianos serían fusilados después de jugar un último partido.
El 9 de agosto, en el Zenit Stadion se jugó el partido entre el FC Start y el supuesto mejor combinado del ejército alemán, un Flakfelt renovado. Un oficial de las SS fue designado árbitro del encuentro. Los ucranianos sabían del arbitraje en contra, pero no se negaron a jugar. Justo antes del partido, mientras los futbolistas posaban para los diarios locales, los jugadores nazis levantaron los brazos y gritaron 'Heil Hitler!'. Los futbolistas del FC Start se llevaron las manos al pecho y gritaron 'Fizchulthura!', eslogan soviético. El partido fue muy violento por parte alemana: el portero ucraniano, Trusevych, recibió una patada, y lesionado recibió un gol de los alemanes. El árbitro no anuló el gol. Pero el FC Start, en contra de lo que parecía, remontó y se fue al descanso con una ventaja de 2-1. Ya en el vestuario, unos oficiales alemanes entraron armados y les amenazaron: 'si ganáis, morís todos'. Los jugadores se quedaron solos en el vestuario y decidieron escapar de alguna forma, pero pensaron en sus familias, en los crímenes nazis y en lo que habían perdido en la Guerra. Decidieron que sus vidas importaban menos que todo lo que les había pasado. Salieron a jugar.
Cuando faltaban apenas segundos para acabar el encuentro, el FC Start ganaba por 5-3. Klimenko, un defensor, robó un balón y regateó a todos los alemanes que salieron a su paso, patadas incluidas. Se plantó sólo ante el portero, lo regateó pero en vez de marcar se dio la vuelta y lanzó el balón al centro del campo, para desquicie de los nazis, que se vieron insultados por un equipo teóricamente inferior. El partido acabó con esta jugada. El estadio, lleno de aficionados soviéticos, gritaba de la emoción, por un momento el ejército nazi estaba vencido, el pueblo ofrecía resistencia, aunque fuera sólo de forma simbólica.
Los alemanes decidieron que los jugadores siguieran vivos. Eso les dijeron. Pero estaban planeando su venganza.
Parecía como si nada hubiera pasado en el vestuario aquél día, ya que el FC Start jugó otro partido a los pocos días, y ganó 8-0 al Rukh. Después del partido, la Gestapo asaltó la panadería, poniendo la excusa de que muchos miembros pertenecian a la NKVD (un departamento gubernamental soviético). Sin embargo, las razones son las que todos conocemos. Kordik, el panadero, fue asesinado al instante y todos los jugadores fueron arrestados. Más tarde fueron enviados a los campos de concentracón. Allí, los futbolistas se rebelaron y Kuzmenko, Klimenko y Trusevych fueron asesinados. Cuentan que éste último murió con su camiseta de portero puesta y gritando '¡El deporte rojo nunca morirá!'.
No todos murieron. Goncharenko, Tyutchev y Sviridovsky no se encontraban en ese momento en la panadería y sobrevivieron escondidos hasta la liberación de Kiev en 1943. El resto murió en el caos de la guerra.
Aún hoy se recuerda lo que sucedió en agosto de 1942. Hay una foto que muchos ucranianos veneran, la de los alemanes estrechando la mano a los ucranianos, aceptando la derrota. Cerca del estadio Valeri Lobanovskiy, estadio actual del Dynamo de Kiev, en el Museo del club, se encuentra una estatua, en homenaje a los héroes del FC Start, custodiada por la policía de la Okhrana, los servicios de segurirad del club. Hoy en día, cualquier poseedor de una entrada de aquél partido tiene derecho a un asiento gratis en el Valeri Lovanovskiy. John Huston se inspiró en esta historia para filmar la película 'Evasión o Victoria'.
En la Estatua Homenaje se puede leer la inscripción: 'De la rosa sólo nos queda el nombre', y en el Zenit Stadion, hoy rebautizado como Start Stadion, una placa reza: 'A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi'.
El FC Start, el equipo que demostró un coraje y honor admirables, y cuya historia se cuenta en los colegios ucranianos, para recordad a aquellos hombres que derrotaron a los nazis, eso sí, en un campo de fútbol.
En 1941 la Wehrmacht (fuerzas armadas de Alemania) invadió Kiev, y por ello varios jugadores del Dynamo fueron reclutados y partieron al frente. Los supervivientes fueron convertidos en prisioneros de guerra y muchos fueron enviados a campos de concentración, ya que se les privó de vivienda y trabajo. Uno de los supervivientes fue Mykola Trusevych, antiguo portero del Dynamo.
Sólo y sin refugio, vagaba por la ciudad con el miedo de ser descubierto. Sin embargo, la suerte estuvo de su lado. Un día, mientras huía de los guardas alemanes, se me
tió en una panadería pidiendo un escondite. El panadero, de origen alemán al que los nazis no perseguían por sus raíces germánicas, le dejó quedarse. Iosif Kordik, que así se llamaba el panadero, era fanático del Dynamo, y reconoció al instante al gran Trusevych. Kordik engañó a los nazis y le dio empleo. Pero a cambio el ex-jugador debería encontrar a más jugadores, que también fueron contratados en la panadería. Así Kordik se frotaba las manos, ya que además de hacer migas (nunca mejor dicho) con los jugadores del Dynamo, les salvaba la vida. Además de antiguos jugadores ucranianos, tres jugadores del Lokomotiv de Kiev fueron reclutados por la panadería de Kordik. Entonces al panadero se le ocurrió fundar un equipo de fútbol, y lo llamó FC Start (ya que el nombre de Dynamo, una alegoría a la URSS, estaba prohibido), formado por 14 jugadores del Dynamo y del Lokomotiv.En parte era la única solución de los jugadores, ya que habían perdido a su familia a manos de los nazis y no tenían nada que perder. El 7 de Junio de 1942 comenzó una nueva edición de la liga local y el FC Start goleó por 7-2 al Rukh, el equipo favorito de Georgie Shvetsov, un colaboracionista que organizaba la liga. Más tarde golearon a un equipo de la Guarnición Húngara por 6-2, a la Guarnición Rumana por 11-0, y al equipo de los trabajadores del ferrocarril por 9-1. Los Alemanes quisieron probar el nivel del FC Start, y un equipo del ejército alemán sucumbió por 6-0 ante los ucranianos. Los dos siguientes partidos acabaron también con victoria: ante un equipo del ejército húngaro, al que ganaron por 5-1, y más tarde por 3-2 al pedir los húngaros una revancha.
Los alemanes prepararon otro equipo, el Flakfelt, formado por miembros de la Luftwaffe. Perdieron por 5-1. Furiosos, los nazis descubrieron las artimañas y descubrieron a los jugadores escondidos en la panadería. Desde Berlín llegó una orden que dictaba matar a todos los integrantes del FC Start. Sin embargo, no se cumplió la orden a rajatabla, ya que los soviéticos morirían con una racha de victorias envidiable. Hitler apoyó la moción de darles una última oportunidad de jugar, ya que la superioridad de la raza aria era una obsesión para el Führer. Se acordó que los ucranianos serían fusilados después de jugar un último partido.
El 9 de agosto, en el Zenit Stadion se jugó el partido entre el FC Start y el supuesto mejor combinado del ejército alemán, un Flakfelt renovado. Un oficial de las SS fue designado árbitro del encuentro. Los ucranianos sabían del arbitraje en contra, pero no se negaron a jugar. Justo antes del partido, mientras los futbolistas posaban para los diarios locales, los jugadores nazis levantaron los brazos y gritaron 'Heil Hitler!'. Los futbolistas del FC Start se llevaron las manos al pecho y gritaron 'Fizchulthura!', eslogan soviético. El partido fue muy violento por parte alemana: el portero ucraniano, Trusevych, recibió una patada, y lesionado recibió un gol de los alemanes. El árbitro no anuló el gol. Pero el FC Start, en contra de lo que parecía, remontó y se fue al descanso con una ventaja de 2-1. Ya en el vestuario, unos oficiales alemanes entraron armados y les amenazaron: 'si ganáis, morís todos'. Los jugadores se quedaron solos en el vestuario y decidieron escapar de alguna forma, pero pensaron en sus familias, en los crímenes nazis y en lo que habían perdido en la Guerra. Decidieron que sus vidas importaban menos que todo lo que les había pasado. Salieron a jugar.
Cuando faltaban apenas segundos para acabar el encuentro, el FC Start ganaba por 5-3. Klimenko, un defensor, robó un balón y regateó a todos los alemanes que salieron a su paso, patadas incluidas. Se plantó sólo ante el portero, lo regateó pero en vez de marcar se dio la vuelta y lanzó el balón al centro del campo, para desquicie de los nazis, que se vieron insultados por un equipo teóricamente inferior. El partido acabó con esta jugada. El estadio, lleno de aficionados soviéticos, gritaba de la emoción, por un momento el ejército nazi estaba vencido, el pueblo ofrecía resistencia, aunque fuera sólo de forma simbólica.
Los alemanes decidieron que los jugadores siguieran vivos. Eso les dijeron. Pero estaban planeando su venganza.
Parecía como si nada hubiera pasado en el vestuario aquél día, ya que el FC Start jugó otro partido a los pocos días, y ganó 8-0 al Rukh. Después del partido, la Gestapo asaltó la panadería, poniendo la excusa de que muchos miembros pertenecian a la NKVD (un departamento gubernamental soviético). Sin embargo, las razones son las que todos conocemos. Kordik, el panadero, fue asesinado al instante y todos los jugadores fueron arrestados. Más tarde fueron enviados a los campos de concentracón. Allí, los futbolistas se rebelaron y Kuzmenko, Klimenko y Trusevych fueron asesinados. Cuentan que éste último murió con su camiseta de portero puesta y gritando '¡El deporte rojo nunca morirá!'.
No todos murieron. Goncharenko, Tyutchev y Sviridovsky no se encontraban en ese momento en la panadería y sobrevivieron escondidos hasta la liberación de Kiev en 1943. El resto murió en el caos de la guerra.
Aún hoy se recuerda lo que sucedió en agosto de 1942. Hay una foto que muchos ucranianos veneran, la de los alemanes estrechando la mano a los ucranianos, aceptando la derrota. Cerca del estadio Valeri Lobanovskiy, estadio actual del Dynamo de Kiev, en el Museo del club, se encuentra una estatua, en homenaje a los héroes del FC Start, custodiada por la policía de la Okhrana, los servicios de segurirad del club. Hoy en día, cualquier poseedor de una entrada de aquél partido tiene derecho a un asiento gratis en el Valeri Lovanovskiy. John Huston se inspiró en esta historia para filmar la película 'Evasión o Victoria'.
En la Estatua Homenaje se puede leer la inscripción: 'De la rosa sólo nos queda el nombre', y en el Zenit Stadion, hoy rebautizado como Start Stadion, una placa reza: 'A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi'.
El FC Start, el equipo que demostró un coraje y honor admirables, y cuya historia se cuenta en los colegios ucranianos, para recordad a aquellos hombres que derrotaron a los nazis, eso sí, en un campo de fútbol.

