domingo, 17 de julio de 2011

Gran Repaso al Mundial Femenino 2011

El domingo concluyó el sexto Mundial Femenino de la historia. Alemania acogió la cita con entusiasmo y el campeonato no defraudó en absoluto. Emoción a raudales, goles, y sobre todo sorpresas. La mayor de ellas la protagonizó la selección japonesa, que contra todo pronóstico, se coronó campeona del mundo por primera vez en su historia.

Ante más de 70.000 espectadores arrancó el Mundial Femenino 2011. La selección anfitriona y actual bicampeona del mundo, Alemania, venció por 2-1 a su similar de Canadá en un Olympiastadion de Berlín que animó a sus chicas con el mismo fervor que el combinado masculino. En el partido inaugural, el país germano se contagió del espíritu del fútbol femenino y desde entonces registró unos números fantásticos en términos de asistencia. El cuadro local, bajo los focos de la presión, cumplió los pronósticos y, con algún problema más de lo esperado, doblegó a Nigeria y a Francia para terminar en primera posición del grupo.

Su acompañante fue el otro equipo europeo, Francia. Las Bleues, a diferencia de sus compañeros de la selección masculina, son un equipo poco curtido en grandes citas y se trata de un país en crecimiento. Esta progresión se apreció claramente en el equipo de Bruno Bini, una generación de buenas futbolistas que venció a Nigeria por 1-0 y goleó, sorprendentemente, al combinado canadiense por 4-0 antes de caer ante Alemania en el encuentro más entretenido del grupo. Las Necib, Thiney y compañía mostraron un juego asociativo y de ataque que finalmente dio sus frutos. Canadá, por su parte, dijo adiós de forma triste e inesperada, con cero puntos en su casillero después del 0-1 ante las nigerianas.

Los partidos del Grupo B comenzaron con los ojos puestos en Inglaterra. El equipo de Hope Powell partía como claro favorito, y se esperaba que éste fuera el Mundial de las británicas. Las inglesas clasificaron como primeras, sí, pero dieron la imagen de un conjunto frágil e irregular que, finalmente, abandonó Alemania en la siguiente fase. El conjunto capitaneado por Faye White tropezó ante las mexicanas y no pudo más que empatar ante las centroamericanas. El traspiés a punto estuvo de costarles caro, porque Nueva Zelanda estuvo cerca de lograr la machada en el segundo partido. Inglaterra remontó el tanto inicial de las Kiwis y finalmente se hizo con los tres puntos. En el partido decisivo por el primer puesto, la superioridad física de las inglesas y alguna que otra ayudita involuntaria de la portera japonesa dejó a las británicas en la punta del grupo.

Japón, por su parte, hizo gala del fútbol de toque que más tarde sorprendería a medio mundo y les permitió entrar en la historia del deporte y del fútbol femenino. Y hablamos de un equipo que apenas partía como favorito para llegar, como mucho, a Cuartos de Final. Las Nadeshiko doblegaron a Nueva Zelanda por 2-1 y golearon a México 4-0, dos resultados que entraban dentro de lo esperado pero que ni mucho menos presagiaban el futuro brillante del combinado nipón, que suplió su escasa potencia física con un juego combinativo de alto nivel. México y Nueva Zelanda, por su parte, se quedaron atrás en la lucha por los Cuartos de Final, pero pueden irse con la cabeza alta por su buen hacer en este Mundial, a pesar de su inexperiencie en citas de este calibre. Las Kiwis, por cierto, se repusieron en el tiempo de descuento del 2-0 que campeaba en el marcador en favor de las mexicanas, en el último partido del grupo.

Suecia y Estados Unidos no fallaron, y tras pasar por encima de Colombia y Corea del Norte, llegaron empatadas a seis puntos a la última jornada, donde las escandinavas se impusieron a las yanquis por 2-1 para amarrar la primera plaza del Grupo C. Las suecas no maravillaron con goleadas ni un juego espectacular, pero jugaron con soltura e inteligencia, lo que les valió para asegurarse el pleno de victorias. Las americanas no tuvieron su día en el partido ante Suecia, pero no por ello dejaron de aparecer en las quinielas de favoritos al título. El cuadro norteamericano, con dos Mundiales en su haber, demostró por qué su liga es una de las mejores del mundo con un fútbol táctico y técnico muy superior a la mayoría de combinados presentes en Alemania.

Corea del Norte y Colombia pagaron su poco 'caché' internacional respecto a sus rivales de grupo y se tuvieron que contentar con un punto, el que ganaron tras el empate en su enfrentamiento particular. Ambas escuadras pagaron su debilidad ofensiva y se marcharon de Alemania sin estrenar su marcador.

Brasil, como era de esperar, terminó en primer lugar, ganó los tres partidos, y no concedió ni un solo gol. El equipo de Kleiton Lima no brilló, pero cumplió y terminó en lo alto del Grupo D. La sorpresa la dio el combinado australiano, que venció a Noruega 2-1 en el partido clave por la segunda plaza del grupo y se adjudicó el pase a Cuartos de Final. Decepción inmensa para las noruegas, que apenas pudieron vencer por 1-0 a la cenicienta del grupo (y posiblemente del Mundial), Guinea Ecuatorial.

Las africanas llegaron a poner en aprietos a Noruega y sobre todo a Australia, pero finalmente terminaron en cuarta posición. Las oceánicas, que vencieron en la Fase de Clasificación a Japón en Semifinales y a Corea del Norte en la Final, continuaron con su fútbol ofensivo y consiguieron el objetivo de meterse en Cuartos. Las noruegas, lejos de sus mejores años (en el pasado fueron campeones olímpicas, mundiales y europeas) se olvidaron de sus mejores años y protagonizaron el primer batacazo de Alemania 2011.

Si la eliminación de Noruega fue la primera gran sorpresa de este Campeonato del Mundo, la segunda llegaría poco después, y de forma sorprendente. En Wolfsburgo, la selección local, Alemania, dijo adiós a su torneo y fue eliminada por Japón. El partido lo dominaron las germanas, pero el fútbol de toque japonés puso en apuros a las alemanas en alguna que otra ocasión. Con un 0-0 inesperado el choque se fue a la prórroga, donde las Nadeshiko dieron la campanada: un pase espectacular de la capitana Sawa permitió a Maruyama batir a Nadine Angerer y protagonizar una sorpresa histórica a la altura del Maracanazo de 1950. Con esta derrota, Alemania quedaría eliminada también de cualquier acceso a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Inglaterra y Francia tuvieron que decidir el pase a las Semifinales desde los once metros. Inglaterra, que no brilló demasiado, se encontró con un gol de Jill Scott que les adelantó en el marcador. El combinado galo, que se adueñó de la posesión de balón y mostró más iniciativa en ataque, finalmente obtuvo su premio y Boussaglia igualó la contienda en el 88'. En la prórroga, más de lo mismo, aunque no hubo más goles. En la tanda de penaltis, Inglaterra falló dos lanzamientos y las de Hope Powell dijeron adiós al Mundial con un juego bastante pobre, muchas críticas, y desde luego, ningún éxito.

Suecia, por su parte, no falló ante Australia, y aunque en algunos tramos del partido las Matildas llegaron a incomodar a las chicas de Thomas Dennerby, el 3-1 fue merecido para las suecas. Therese Sjögran, con un disparo ajustado, y Lisa Dahlqvist, de cabeza, establecieron el 2-0 antes del cuarto de hora de partido, una ventaja a la que Australia no pudo hacer frente, pese al golazo de Ellyse Perry. La defensa del Canberra United mandó un misil inapelable a la escuadra que nada pudo hacer la guardameta sueca para detenerlo. Después del descanso, Suecia demostró por qué aspiraba al título y no se amilanó ante las acometidas rivales, y refrendó su pase a Semifinales con el 3-1, obra de Lotta Schelin.

El último duelo de Cuartos de Final fue un encuentro fratricida entre dos favoritos al título. Brasil, con Marta a la cabeza, no pudo con su bestia negra, Estados Unidos, que en un partido dramático sólo los penaltis pudieron decidir la clasificación de las norteamericanas. Se adelantaron muy pronto, con un gol en propia puerta de Daiane, que más tarde fallaría su lanzamiento en la tanda. Marta igualó en el 68' y marcó el 2-1 de penalti, ya en la prórroga, donde Estados Unidos pondría el empate en el último suspiro, con un nuevo gol de la asociación Rapinoe-Wambach, que condenó el partido a los lanzamientos desde los once metros, donde las norteamericanas alcanzarían las Semifinales.

Suecia y Japón se midieron en el escenario de la Final, el Commerzbank-Arena de Frankfurt, en la primera Semifinal. El guión parecía cumplirse con el 1-0 de las suecas, que se adelantaron a los diez minutos con un tanto de Öqvist. El empate, de Kawasumi, precedió todo un baño futbolístico por parte de las japonesas, que sentenciaron el partido en un arreón cerca de la hora de juego. Homare Sawa, y de nuevo, Kawasumi, establecieron el 3-1 definitivo que supuso la segunda sorpresa consecutiva del cuadro nipón. Una nueva demostración de fútbol de toque de las asiáticas se unió al mal día que tuvieron las suecas, que con la baja de Caroline Seger encomendaron el timón en el centro del campo a Lisa Dahlqvist, una decisión arriesgada de Thomas Dennerby que finalmente no cuajó y no crearon demasiadas ocasiones de peligro.

En el otro encuentro, Francia se topó con el muro estadounidense. A pesar de quedar a las puertas de la gran final, es preciso elogiar al conjunto de Bruno Bini, que contra pronóstico se coló entre las cuatro primeras selecciones del Mundo (el premio, ni más ni menos, que disputar las Olimpiadas de Londres). Puede que las Bleues propusieran un fútbol más divertido, pero el oficio de las norteamericanas y su solidez defensiva fueron decisivas (y no hablamos de fútbol defensivo, ni mucho menos). Estados Unidos no tardó en hacer el 1-0 gracias a Cheney, de cabeza. Francia asedió el marco de Hope Solo, y empató finalmente en el 55', en una buena jugada que culminaría Sonia Bompastor. Sin embargo, las chicas de Pia Sundhage se llevarían el partido en dos acciones casi seguidas, de la mano de Megan Rapinoe, el revulsivo habitual en los planes de la sueca, que con su golpeo impecable de balón puso en más de un aprieto a las francesas. Wambach, de cabeza, hizo el 2-1 en el 79', y poco después, Alex Morgan dobló la ventaja y dio la clasificación a Estados Unidos, en detrimento de un combinado francés que quizá mereció más.

En la final de consolación, el juego ofensivo de Francia volvió a quedarse sin premio ante la efectividad y pegada de las suecas, que aprovecharon las bajas de la centrocampista Necib, la portera Sapowicz (ambas se lesionaron en la primera parte), y de la delantera Delie (que ni siquiera llegó a jugar). Lotta Schelin adelantó a Suecia en el minuto 29' gracias a una definición perfecta después un pase genial de Sara Larsson, en lo que suponía el segundo gol del torneo para la goleadora del Olympique de Lyon. Precisamente, la línea defensiva de las francesas estaba conformada por jugadoras del conjunto lionés, que no pudieron detener a su compañera de equipo.

En la reanudación, Francia logró el empate con el gol de Elodie Thomis a pase de la delantera Gaethane Thiney. Con las tablas momentáneas, el partido se volvió más intenso y las ocasiones se sucedieron en ambas áreas, pero finalmente el duelo se decantó del lado de las jugadoras de amarillo. Marie Hammarström, mediocentro del Örebro, entró desde el banquillo y marcó el 2-1 de forma sensacional. Controló un balón aéreo, dio dos toques en el aire, y con una volea sublime disparó un trallazo imparable a la meta de Deville (la portera suplente). Para mí, el mejor gol del campeonato junto al que consiguió Mónica Ocampo en el México-Inglaterra. Con esta victoria, las suecas terminaron como el mejor equipo europeo y se colgaron la medalla de bronce. El objetivo era luchar por el oro, pero desde luego, la tercera posición no está nada mal (y más, si tenemos en cuenta que éste es un equipo en transición).

Todo hacía indicar que Estados Unidos conseguiría su tercer campeonato mundial, después de lograr el cetro en en 1991 y 1999. Era el equipo más contundente, más contundente, el que mejor defendía y el más eficaz en ataque, con estabilidad en todas sus líneas. Megan Rapinoe, titular por fin, parecía la guinda a un combinado que difícilmente iba a sucumbir ante un equipo que jugaba de forma más alegre y apostaba por el fútbol de toque, pero no tenía ni de lejos el potencial físico de las norteamericanas.

Los goles, no obstante, se hicieron esperar. Estados Unidos tenía las mejores ocasiones, pero no las materializaba. Su rival, Japón, confiaba en aguantar el empate y mediante alguna combinación eficaz, o una jugada aislada, batir a Hope Solo. Se llegó al descanso con empate en el marcador y también en la posesión de balón. Las ocasiones, lógicamente, caían del cuadro de las americanas, que perdonaron demasiado. Las japonesas apenas llegaron a incordiar a la defensa rival, pero el 0-0 se mantuvo hasta el minuto 69', cuando Alex Morgan ganó un envío de Rapinoe ante el que nada pudo hacer la defensa japonesa. Con el 0-1, y cuando nadie daba un duro por Japón, una acción que no entrañaba mucho peligro terminó en tragedia para las yanquis, que no acertaron al despejar una pelota que terminó con un disparo de Aya Miyama para hacer el 1-1 y mandar el partido a la prórroga.

Un nuevo cabezazo de Wambach hizo el 2-1 en el 104', su cuarto gol del campeonato, y de nuevo las cosas se pusieron muy cuesta arriba para Japón. Cuando todo parecía perdido, Homare Sawa (quién si no), a la salida de un córner, armó la pierna y soltó un taconazo en el aire que rebotó en una futoblista estadounidense y tocó las redes de la portería rival. Era el empate a dos, a falta de tres minutos para el final de la prórroga, y el mazazo pasó factura a Estados Unidos. En los penaltis, la portera nipona de 1'7o de altura, Ayumi Kaihori, se convirtió en heroína desde los once metros, pues privó a las de Pia Sundhage de conseguir su tercer Mundial. Japón sólo falló un
penalti y se consiguió su primer campeonato del mundo, y protagonizaron una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol femenino, y del deporte en general. Las chicas de Norio Sasaki lucharon contra los elemenos, practicaron un fútbol alegre y sin complejos, y batieron a combinados de altísimo nivel futbolístico para alzarse con la gloria. De película.

En la portería de mi equipo ideal del torneo me asaltan las dudas. Hope Solo realizó un gran torneo y quizás sea la mejor portera del mundo, pero el trabajo que desempeñó Kaihori en el arco japonés es digno de mención, y más con una estatura de 170 centímetros. Además, la guardameta de las Nadeshiko fue la artífice de la victoria en la tanda de penaltis de la final.

En defensa, me gustó Sara Thunebro, lateral zurda de Suecia. Con su inconfundible banda blanca en la cabeza, se mostró bien en defensa e hizo gala de su puntería con más de un pase aéreo. En el lado derecho me decanto por Corine Franco, carrilera con tablas tanto en defensa como en el atque, con regate y velocidad. En el centro de la zaga, apuesto por la capitana de Estados Unidos, Christie Rampone. Su veteranía y experiencia aportaron mucho a la defensa norteamericana. También se merece un hueco Saki Kumagai, del equipo japonés, que con 20 años no sólo realizó un Mundial sobresaliente, sino que marcó el penalti decisivo en la Final contra Esados Unidos, lo que le ha valido para firmar por el FFC Frankfurt, de la Frauen Bundesliga alemana.

Para un centro del campo con clara vocación ofensiva ficharía a Lisa Dahlqvist y a Louisa Necib. La sueca no lo hace mal en el círculo central, aunque su posición natural sea detrás de la '9' de referencia, como segunda punta, o en la mediapunta. Necib es la encargada de organizar el juego francés, y se notó cuando no estaba al 100%. Suele dejarse caer a las bandas, especialmente a la izquierda, para tener así mejor ángulo de disparo, si fuera necesario. En el lado izquierdo, la defensa francesa aún debe recordar la jugada maravillosa de Simone Laudehr que terminó en gol en el Francia 2-4 Alemania, de la Fase de Grupos. La mediocampista del Duisburg no desentona a la hora de centrar, correr, o regatear. La lástima fue no poder verla en más partidos. En lado derecho, por supuesto, no podía faltar Megan Rapinoe, con capacidad para jugar en ambas bandas. Su principal facultad es su golpeo excelente de balón, que recuerda en ocasiones al inglés David Beckham por su puntería.

En el ataque, Abby Wambach, con cuatro goles, se perfila como la delantera estrella del torneo. Con un físico envidiable, ganó prácticamente todos los balones que le llegaron por alto, lo que la convierte en un peligro aéreo. Si a esto le unimos su potencia en el disparo y su contundencia en el uno contra uno, hablamos de una delantera completísima. El XI Ideal lo completa Gaëthane Thiney, delantera francesa que marcó dos goles en la cita mundialista, puede jugar como delantera centro o desde una posición más retrasada. Además, va bien por alto y es rápida, lo que la convierte en una delantera con mucho futuro.

No incluyo a ninguna brasileña por la decepción del combinado brasileño, quedaron eliminadas en Cuartos de Final (es cierto que contra un equipazo, Estados Unidos) y su fútbol dejó bastante que desear. Marta es muy buena futbolista (no en vano se la considera la mejor del mundo), así como Formiga, que también me gustó, pero la propuesta de Kléiton Lima terminó en fiasco. Otras selecciones que centraron sus objetivos en la conquista del Mundial y fracasaron fueron Noruega, Inglaterra, y en menor medida, Canadá. Del fracaso nórdico podemos salvar a Cecilie Pedersen, mediapunta muy activa en ataque. En Inglaterra, Kelly Smith no lo hizo especialmente bien, a pesar de ser una futbolista magnífica. Destacó más su compañera de equipo, Jill Scott, mediocentro con buen disparo y que suele ayudar en los ataques de su equipo, sin descuidar la cobertura defensiva. Por su parte, Eniola Anuko no jugó demasiado, pero destacó por su rapidez en la banda izquierda. Otras futbolistas que no gozaron de mucha suerte fueron Diana Matheson, organizadora del juego canadiense o Genoveva Añonmán, la estrella de Guinea Ecuatorial. De los equipos que sí tocaron la gloria, destacaré a la guardameta sueca Hedvig Lindahl, que apenas tuvo un par de errores en todo el torneo, y a sus compañeras de ataque Lotta Schelin y Josefine Öqvist. De Japón me quedo con su lateral izquierdo, Aya Sameshima, las centrocampistas Sakaguchi, Miyama, y Ando, y las delanteras Ohno y Nagasato. Esta última se vio afectada en los últimos partidos por los nervios, o quizá el cansancio. En cualquier caso, la jugadora del Turbine Potsdam fue de más a menos, lo que no quita que sea una atacante con una proyección muy alta.

Y si aún no he mencionado a la capitana japonesa, es para homenajearla con un párrafo especialmente dedicado a ella. Homare Sawa, la número 10 de Japón, llevó a su equipo a la victoria y se consagró, sin ningún tipo de dudas, la mejor jugadora del torneo. Lideró a las asiáticas en ataque, bajó a ayudar a la defensa, y organizó el juego durante todo el campeonato. La centrocampista del INAC Leonessa dijo adiós a la Copa del Mundo con 32 años y una participación envidiable. Además del triunfo en conjunto, se llevó la Bota de Oro como máxima goleadora del torneo (5 goles, hat-trick incluido a México), y el Balón de Oro a la mejor futbolista del Mundial.

Debemos recordar en primer lugar la organización perfecta de este sexto Mundial Femenino. El país germano, con Steffi Jones a la cabeza, hizo todo lo posible para ofrecer al mundo un campeonato sensacional, en un país que vibró con su selección (y sufrió después del desastre de Cuartos), llenó los estadios en prácticamente todos los partidos, y ofreció unos datos de audiencia espectaculares, que superaron cualquier previsión. Hablamos de un país que respira fútbol por los cuatro costados y que tanto la competición de chicos como la de chicas es potencia continental y mundial.

El fútbol femenino ha demostrado, con razones contundentes, que puede estar a la altura. Quizá este sea el Mundial que permita el despegue de este deporte, para ganar protagonismo en los próximos años. Una primera medida por parte de la Fifa ha sido aumentar el número de equipos que competirán en la próxima cita mundialista. 24 serán los combinados que tomarán parte en el Mundial de Canadá 2015. Es, además, un fútbol más divertido que el de los hombres, en parte motivado porque es más joven y cuestiones como el físico o la táctica ganan menos protagonismo, lo que permite que la mayoría de partidos sean abiertos y emocionantes, con muchos goles. La nota negativa es una práctia habitual a la hora de los lanzamientos de córner: la mayoría se sacan cerrados, con muchas jugadoras en el área pequeña, para incordiar a las guardametas, que no siempre aciertan.

Respecto al futuro inmediato de este deporte, el año próximo tendremos la siguiente gran cita, los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde inexplicablemente no estará Japón (que fue eliminada en los clasificatorios). España no estará, pero eso no es noticia, el fútbol femenino tampoco se salva de la crisis y muchos equipos las pasan canutas en cuanto al tema económico, que no gozan del seguimiento que sí tienen los hombres. Por supuesto, la presencia de este torneo en los medios españoles fue mínima (aunque pudimos seguir todo el torneo a través de Eurosport). Además, desde la RFEF apenas se le da importancia a este deporte en crecimiento, que provoca que jugadoras como Vero Boquete, Laura Del Río o Adriana Martín tengan que buscarse la vida en ligas extranjeras (en este caso la norteamericana). Por cierto, este Mundial tuvo representación española: las colegiadas Yolanda Parga Rodríguez y María Luisa Villa Gutiérrez ejercieron de árbitros asistentes durante el evento.

Alemania 2011 nos dejó jugadoras excelentes, partidos excelentes, y todo un abanico de sensaciones: cayeron muchas favoritas, hubo emoción con varias tandas de penaltis, goles de todos los colores... En definitiva, un Mundial excelente.

2 comentarios:

HYS dijo...

gran artículo, pásate por www.heliosapentia.org

Anónimo dijo...

Pedazo de articulo Carlicos.....