En los años 70 el cuadro mexicano del Cruz Azul consiguió siete campeonatos nacionales, lo que le hizo ganarse el sobrenombre de La Máquina. El equipo cementero consiguió el estatus de club grande para después atravesar una gran sequía de títulos. La sed de triunfo se vio saciada a finales de los 90, donde regresaron a la senda de la victoria. De nuevo campeonaron a nivel nacional, pero además se convirtieron en reyes del continente por dos veces consecutivas. Desde entonces, nada ha vuelto a ser igual para la hinchada azulina. Desde 1997, Cruz Azul ha disputado tres finales continentales y cuatro nacionales, y en todas acabó con la miel en los labios. Este año, la afición esperaba que, 14 años después, desapareciera el sentimiento de derrota. Hasta que se toparon con Monarcas y Tomás Boy.
En el pasado Clausura 2011, Cruz Azul llegó a las semifinales con la ilusión puesta en la final. Su rival no era otro que Monarcas Morelia, que dirigía desde el banquillo Tomás Boy. El partido de ida, jugado en el Estadio Azul, terminó con un 2-0 muy favorable a los locales, que sólo tenían que superar el trámite de la vuelta. Ni por asomo imaginaron que la Monarquía iba a igualar la eliminatoria a los diez minutos de juego, y que pondría la guinda en la segunda parte. Un final de partido agónico (bronca incluida), 3-0, y la clasificación para Monarcas.
La semana pasada, la historia volvió a repetirse. El buen papel en la fase regular de Cruz Azul (quedaron subcampeones) quedó en nada en un nuevo emparejamiento con la Monarquía en cuartos de final. En la ida, esta vez en el Morelos, los cementeros se adelantaron en la primera parte, pero la expulsión de Fausto Pinto pasó factura a los visitantes, que volvieron a caer (esta vez por 2-1). El partido tuvo lugar en la noche del sábado, donde el Azul se preparaba para olvidar fantasmas del pasado y remontar la eliminatoria. Nada más lejos de la realidad, Monarcas defendió bien las acometidas de Cruz Azul y aprovechó sus pocas oportunidades en el comienzo del partido para ponerse 0-2 en menos de veinte minutos de juego. El tanto de Vela en el 36' puso algo de picante al choque, pero en ningún momento se vio con claridad el avance de Cruz Azul, que tendrá que ver las finales por televisión, un año más.
De esta manera, los cementeros se van a casa antes de tiempo, y tendrán que pensar más a fondo en el próximo torneo. Rumores sobre la continuidad de Meza en el banquillo y de algunos jugadores han salido a la palestra mediática últimamente, así que habrá que estar atento a las evoluciones del equipo en los despachos. Por lo pronto, a los hinchas de Cruz Azul sólo les queda resignarse y esperar al Clausura 2012, con la esperanza de volver a ganar un título y expulsar esa maldición que ya les ha privado de muchas alegrías.

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