jueves 3 de noviembre de 2011

El derbi de la pasión

El precedente de 2010 era tan alto que dudaba de que se pudiera superar el listón. Aquel 3-2 fue, en lo deportivo, una derrota muy dolorosa, pero en lo personal, el mejor partido de mi vida. El derbi del domingo no fue tan vistoso en lo futbolístico, pero en este tipo de partidos, la pasión sustituye a todo lo demás, y al final, lo que quedan son las pequeñas historias.

Y la mía empieza con los aledaños del Cartagonova llenos de camisetas albinegras. Un sentimiento de alienación que remitió nada más ver las casacas murcianistas en la Puerta 12 del Fondo Norte Inferior. Animación, rivalidad, insultos y maldiciones hacia la hinchada rival, por supuesto, y mucho colorido en una mañana nublada. Para alguien sin simpatías hacia unos u otros, verlo por televisión tuvo que ser un coñazo auténtico. Pero para los implicados, aquello no solo eran los 3 puntos. Eso, en realidad, era lo de menos. Es tal la necesidad de ganar, que en estos partidos debería prohibirse el empate: antes la muerte que conceder al enemigo un punto. Y es que los hay que disfrutan más viendo sufrir al rival que con el sabor de la victoria.

En la primera parte, recuerdo ver en la lejanía del campo contrario un gol que, a mi juicio, pudo ser evitable. El Murcia, aguerrido al comienzo y timorato hasta después del descanso. La cabeza sin pelo de Lafuente brillaba más que la hoja de un puñal por la banda izquierda, un futbolista fantástico, el mejor del Cartagena. Con el balón en sus pies, el peligro era constante. Y con 1-0 el partido se fue al tiempo de recreo, con un Murcia inoperante en ataque y un futuro nada halagüeño ante la falta de ocasiones. Pero claro, el corazón no entiende de imposibles.

El fútbol tiene su particular refranero, con mil tópicos para mil situaciones. Aquello que dicen de la importancia de los detalles le costó caro al Efesé. Casi sin esperarlo, el Real Murcia botó una falta lateral que acabó en gol al remate de cabeza. El empate despertó a la afición local, que volvió a inundar con cánticos el Fondo Norte. Luego se marchó Lafuente y le cedió el protagonismo a Collantes, delantero que no supo rematar la faena ante un Alberto que se mostró segurísimo bajo los palos. La defensa grana construyó un muro alrededor de su área y el Efesé poco pudo hacer salvo alguna acometida esporádica. A falta de 20 minutos la historia se repitió, de forma totalmente idéntica: nueva falta lateral, balón al área, y gol del 'Ruso' García. El gol dio paso a muchos nervios, poco fútbol, y sobre todo, el asedio a un marco (el murcianista) que no tuvo premio para los locales.

Y así, el partido se terminó, y los pimentoneros estallaron en júbilo. La afición cantó más que nunca, los jugadores fueron a celebrarlo, saltaron y emplazaron a la expedición a celebrar un triunfo en el estadio grana. En Nueva Condomina, hablaron los jugadores (alguno más de la cuenta) y la gente disfrutó como si se hubiera ganado la Champions League. Muchos aficionados envidian a los clubes grandes por ganar títulos, pero creo que no se dan cuenta de la realidad. Los títulos no lo son todo. El sentimiento pesa más que los millones, los cracks o los trofeos. Y si no, que se lo digan al Real Murcia el pasado domingo.

1 comentarios:

Guillem Prera dijo...

El Cartagena tiene mucha mejor plantilla de lo que la clasificación dice. Me enamoró el año pasado la dupla Toche-Victor y esperaba mucho del equipo este año.

Intercambiamos links? El mio es:

http://constelacionfutbol.blogspot.com/

Un saludo!