Los títulos y los campeonatos dan de sí goles identificativos, que permanecen en el recuerdo popular. Imágenes que se asocian a un momento concreto del triunfo. No hace irnos muy lejos para recordar 'El Gol de Iniesta', un chut que define todo un estilo de juego, la consecución de un Mundial en sólo un disparo a puerta del genio azulgrana. A bote pronto, podemos recordar algunos de los más famosos: el tanto de Torres en la Eurocopa, la volea de Zidane, la 'Mano de Dios'...
Ayer, domingo, se celebró la última fecha de un Brasileirão en una jornada repleta de derbis (por orden de la federación). Corinthians, líder, recibía en casa al Palmeiras, mientras que el otro aspirante al título, Vasco da Gama, hacía lo propio ante Flamengo. La emoción en estos partidos de máxima rivalidad acabó con tablas en ambos encuentros, por lo que la tabla no sufrió modificaciones y rubricó el buen papel del Timão en este 2011, lo que le valió para sumar su quinto entorchado. Pero no busquemos un gol simbólico en el Corinthians-Palmeiras, porque el choque finalizó 0-0, sin demasiadas ocasiones, y con dos expulsados por cada equipo. En lugar de eso, la imagen de la jornada se produjo segundos antes del comienzo del partido, donde hinchas y jugadores del Corinthians levantaron el puño al cielo de Pacaembú en un minuto de silencio muy emotivo, por la muerte reciente del ídolo local, Sócrates, a los 57 años.
El Doctor, como se le conocía popularmente, fue todo un personaje dentro y fuera del campo. Experto en el golpeo de tacón, dejó para la historia sus exhibiciones con la selección brasileña en los Mundiales 82 y 86, además de consagrarse como el mejor jugador del Corinthians, donde vivió sus mejores años como futbolista, y llegó a instaurar una Democracia Corinthiana en un episodio político sorprendente, cuanto menos. El número 8, especialista en el campo de la medicina, no pudo derrotar a los vicios del alcohol y el tabaco, que más temprano que tarde, terminaron por quitarle la vida en el día de ayer.
Corinthians, el equipo más regular en el presente ejercicio, consiguió ayer un punto de oro que le valió para triunfar seis años después del último campeonato logrado. Luego llegaría una época de vacas flacas -descenso incluido- que hoy está totalmente olvidado. El Timão es campeón y le hizo un último favor a Sócrates al concederle su última voluntad: "Quiero morir un domingo y con Corinthians campeón".

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