domingo, 11 de diciembre de 2011

La magia del 16

El pasado verano estuve por primera vez en Bilbao. Por supuesto, visité el Museo Guggenheim, el que ha sido hasta el momento el mayor contacto que he tenido con el arte abstracto. Y reconozco que es complicado de digerir.

Hubo un momento, sin embargo, en el que tuve una experiencia directa artística, que aún recuerdo. En una sala se exhibía 'Body Milk', la obra de Alexandros Psychoulis, algo que a primera vista no parecía más que un follón de hilos de color rosa. Cuando la audio-guía me explicó el significado de esta obra (que no desvelaré aquí), de repente toda mi percepción sobre aquellos hilos rosas cambió por completo. Fue en ese instante cuando pensé: 'Esto es Arte'.

Algo así me sucedió en el Clásico con el papel de Sergio Busquets. He oído maravillas de él, elogios por doquier. Pero a mí nunca me había llamado la atención, no sé si es porque no tengo tanto conocimiento futbolístico, poca visión, o mero despiste. Pero fue en el partido del Bernabéu cuando, por fin, encontré ese instante en el que comprendí a Busquets, su función en el Barcelona, y por qué genera tantos comentarios positivos. Es un héroe en la sombra.

Una vez oí la siguiente frase:

El 99% de las canciones suenan mal sin un bajo, pero sólo el 99% de las personas percibe su sonido.

Busquets es el bajista del Barcelona. Es John Entwistle en The Who o Cliff Williams en AC/DC. Fuste necesario para el sistema de Guardiola. Un tipo que no destaca como Messi, Iniesta o Villa. Escudero del 8 y el 6 azulgranas, Sergio se encarga de facilitar la labor en la creación del juego en apenas un toque. Una recepción, un control, y el balón sale de sus pies hasta nueva orden. Sube o baja si es necesario, pero su hábitat se sitúa en el centro del campo. Juega fácil. Lo hace fácil. Cierto es que está en un equipo propicio para su juego. Pero Busquets es un jugador diferente. Un futbolista especial. Y, por fin, después de mucho tiempo, le he descubierto.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Corinthians y El Doctor

Los títulos y los campeonatos dan de sí goles identificativos, que permanecen en el recuerdo popular. Imágenes que se asocian a un momento concreto del triunfo. No hace irnos muy lejos para recordar 'El Gol de Iniesta', un chut que define todo un estilo de juego, la consecución de un Mundial en sólo un disparo a puerta del genio azulgrana. A bote pronto, podemos recordar algunos de los más famosos: el tanto de Torres en la Eurocopa, la volea de Zidane, la 'Mano de Dios'...

Ayer, domingo, se celebró la última fecha de un Brasileirão en una jornada repleta de derbis (por orden de la federación). Corinthians, líder, recibía en casa al Palmeiras, mientras que el otro aspirante al título, Vasco da Gama, hacía lo propio ante Flamengo. La emoción en estos partidos de máxima rivalidad acabó con tablas en ambos encuentros, por lo que la tabla no sufrió modificaciones y rubricó el buen papel del Timão en este 2011, lo que le valió para sumar su quinto entorchado. Pero no busquemos un gol simbólico en el Corinthians-Palmeiras, porque el choque finalizó 0-0, sin demasiadas ocasiones, y con dos expulsados por cada equipo. En lugar de eso, la imagen de la jornada se produjo segundos antes del comienzo del partido, donde hinchas y jugadores del Corinthians levantaron el puño al cielo de Pacaembú en un minuto de silencio muy emotivo, por la muerte reciente del ídolo local, Sócrates, a los 57 años.

El Doctor, como se le conocía popularmente, fue todo un personaje dentro y fuera del campo. Experto en el golpeo de tacón, dejó para la historia sus exhibiciones con la selección brasileña en los Mundiales 82 y 86, además de consagrarse como el mejor jugador del Corinthians, donde vivió sus mejores años como futbolista, y llegó a instaurar una Democracia Corinthiana en un episodio político sorprendente, cuanto menos. El número 8, especialista en el campo de la medicina, no pudo derrotar a los vicios del alcohol y el tabaco, que más temprano que tarde, terminaron por quitarle la vida en el día de ayer. Corinthians, el equipo más regular en el presente ejercicio, consiguió ayer un punto de oro que le valió para triunfar seis años después del último campeonato logrado. Luego llegaría una época de vacas flacas -descenso incluido- que hoy está totalmente olvidado. El Timão es campeón y le hizo un último favor a Sócrates al concederle su última voluntad: "Quiero morir un domingo y con Corinthians campeón".
Foto: Meu Timão.