viernes, 27 de abril de 2012

Los tiempos están cambiando


Times They Are a Changing by Bob Dylan on Grooveshark 

Hoy es un día triste para el fútbol. Pep Guardiola anuncia su salida del FC Barcelona en lo que supone el final de una era. Sí, el Barça ganará títulos en el futuro y las diferencias -al menos a priori- serán pocas en el juego. Pero ya no lo hará sin su mayor exponente, sin el ideólogo de esta forma de vivir el fútbol, de ser el fútbol.

¿Cobardía? Creo que eso es faltar a la verdad. La marcha de Pep no debe sino hacernos recordar y valorar lo que se ha conseguido en la entidad de las rayas azules y granas. Guardiola degustó un concepto cocinado por Johann Cruyff, y lo entendió hasta tal punto que lo deconstruyó a su manera. Un concepto único, una revolución en el mundo del balompié, que ha traído consigo éxitos incluso a la selección española, impregnada de la columna vertebral de futbolistas y gran parte de su esquema de juego.


Considero un error que el madridismo celebre la marcha de Guardiola. Pep suponía -supone- la antítesis perfecta a las ideas de José Mourinho. Ni mejor ni peor, simple y exactamente lo opuesto. El duelo en el césped de Cristiano Ronaldo y Messi no era sino una extensión del duelo entre Mou y Pep en los banquillos. Y ahora, con la marcha del de Santpedor, el madridismo ha perdido a su máximo enemigo, al rival a batir. Imaginemos un Coyote sin Correcaminos, un Tom sin Jerry, o un Batman sin Joker.

Y es que hoy, aunque no lo parezca, también se ha ido una pequeña parte del Real Madrid.

-Pero yo sé la verdad. Lo has cambiado todo... para siempre.
-Entonces, ¿por qué quieres matarme?
-Yo no quiero matarte, ¿qué haría yo sin ti? Tú me completas.

sábado, 21 de abril de 2012

Christian Streich, el hombre milagro

En invierno se confirmó la marcha de Papiss Cissé al Newcastle, un hecho que, definitivamente, otorgaba el cartel de máximo favorito para descender al SC Freiburg. Su delantero estrella, aquél que marcaba prácticamente el 50% de los goles del equipo de la Selva Negra, había salido de un club en ruinas. El Freiburg era último clasificado, y nada hacía indicar un cambio de dirección en lo que parecía un conjunto condenado al descenso.

Las cosas, desde luego, no iban nada bien. El artífice del ascenso y del buen papel de la temporada pasada, Robin Dutt, había sido contratado en verano para entrenar al Bayer Leverkusen. El Freiburg, bajo la dirección del nuevo mánager, Marcus Sorg, apenas pudo salir de los puestos de descenso en toda la primera vuelta, lo que le valió para salir del club por la puerta de atrás.

La directiva del club de Friburgo, pensando en un más que probable descenso, decidió contratar a un hombre de la casa para intentar poner parches al casco de un barco lleno de agujeros. El tipo en cuestión era Christian Streich, de 46 años, al mando del equipo sub-19 (¡durante 12 años!) y ayudante del exentrenador Robin Dutt hasta su marcha a Leverkusen. 

Un equipo semi nuevo
Streich no fijó en ningún momento el objetivo de la salvación. La directiva no le presionaba y confiaba en él, y el entrenador hizo lo propio con los jugadores. Reinventó el juego del Freiburg, que pasó de jugar para Cissé a hacerlo en conjunto, y apostando sobre todo por futbolistas que conoce a la perfección. Esto se hace visible si tomamos como ejemplo la alineación del último partido, ante el Hoffenheim (0-0):

En amarillo se resaltan los jugadores que han pasado por el sub-19 de Streich
(transfermarkt.de)
De los 6 jugadores resaltados, sólo Baumann y Flum ya jugaban antes de la llegada de Streich, así como Makiadi (fijo en el centro del campo) y Dembélé. Diagne y Freis son otros jugadores que comenzaron a disfrutar de minutos con la llegada del nuevo técnico, mientras que el comodín Karim Guédé (fichado en invierno) completa el once titular del Freiburg. Se trata, por tanto, de un equipo prácticamente nuevo, tanto en nombres como en la forma de jugar, que ha sabido reponerse a la marcha de su estrella y, encima, apostando por futbolistas de la casa. Chapó, ¿verdad?

Los números son incuestionables. El equipo de Friburgo ha pasado de ser el último clasificado y terminar la primera vuelta con sólo 13 puntos... a estar virtualmente salvado cuando faltan tres jornadas de Liga. Un milagro en toda regla gracias al buen hacer de Streich, lo que le ha valido para convertirse en uno de los equipos más rentables de la segunda vuelta, siendo el 6º mejor equipo desde la pausa invernal.

Desde luego, ni los más optimistas soñaban con un final de temporada así. Salvo debacle, el equipo de la Selva Negra estará en la Bundesliga un año más. Por supuesto, aún quedan tres jornadas para el final, pero si todo sale según lo previsto el Freiburg celebrará la permanencia más trabajada de los últimos años. Y todo gracias a Christian Streich, el hombre milagro.

Christian Streich en el Stuttgart-Freiburg
(bundesliga.de)

viernes, 6 de abril de 2012

Cuidado, zona de turbulencias

Algo hacía entrever el pasado verano que la temporada del FC Köln no iba a ser, precisamente, un camino de rosas. La llegada del técnico Stale Solbakken desde el Copenhague, sin embargo, suponía una gran apuesta del club coloniense y parecía el punto de inflexión necesario para aspirar, por fin, a la pelea por Europa.

No obstante, las cosas no empezaron del todo bien. La primera gran decisión del entrenador danés fue retirar la capitanía al hijo pródigo, Lukas Podolski, y cedió el brazalete al portugués Pedro Geromel. Un incidente quizá no demasiado grave, pero del que se habló mucho en Colonia.

Lo cierto es que la situación no pareció mejorar con respecto a otros años. El equipo, que no es gran cosa, vivió su mejor momento en el segundo tercio de la temporada, casi siempre encomendados al rendimiento de Podolski. 'Poldi' ha marcado la escandalosa cifra de 17 goles, y es que su equipo ¡sólo ha marcado 35! Es decir, prácticamente la mitad. Lejos de los puestos europeos, al menos el cuadro de Solbakken se mantenía lejos de los puestos de descenso.

Pero fuera del terreno de juego las cosas tampoco han ido bien. Las oficinas del club han estado en pleno vaivén desde la marcha del presidente Wolfgang Overath en noviembre, a la que se sumó meses después la del director deportivo Volker Finke, en principio por discrepancias con el entrenador en relación al fichaje del norcoreano Jong Tae-Se. Y todo, claro, en medio de críticas al juego del equipo y a su entrenador, porque los resultados ayudaban poco.

La gota que colmó el vaso para los aficionados del Köln fue la venta de Podolski en invierno. Cantos de sirena le llegaron de media Europa, y es lógico en un jugador de su calidad, así que tras un par de años en un club de segunda fila decidió hacer las maletas rumbo a Londres. El Arsenal pagará una cifra que ronda los 10 millones de euros para traerse al exjugador del FC Bayern al Emirates Stadium.

Y así es difícil trabajar. Tienes caos en la zona directiva. Tienes caos en el césped. Tienes a la afición en tu contra. Tienes a tu jugador estrella con la mente puesta en la Premier League. Es lógico que el Köln se sitúe ahora en 16ª posición, en puestos de Promoción. Quizá por eso Solbakken ha sido ratificado en su puesto y no se espera su despido. A falta de seis jornadas para que la Bundesliga finalice, la situación no es nada agradable en el club de la cabra montesa. Se avecinan turbulencias en la ciudad carnavalesca de Colonia. Pónganse el cinturón y coloquen el asiento en posición vertical, el trayecto no va a ser agradable.

Podolski y Solbakken, en septiembre de 2011
(bundesliga.de)